Introducción a la macrobiótica

Según se explica en distintos textos, George Ohsawa acuñó este término (“vida grande”), para fomentar un estilo de vida más sano a sus pacientes occidentales. Según dicen, los tratamientos de acupuntura que realizaba a sus pacientes, en la década de los cuarenta del siglo pasado,  en la costa oeste de EEUU, no tenían los mismos resultados que los obtenidos en el Japón.

En su gran mayoría trataba ejecutivos estresados, que trabajaban muchas horas al día, altamente competitivos, y que comían “dieta basura”. No hay que ser un nobel de medicina para darse cuenta de las diferencias con un pescador o un campesino japonés de esa época. Las imágenes actuales del metro o de las multinacionales japonesas hablan de la inversión de la tortilla, puede que la macrobiótica sea más necesaria que nunca en su país de origen.

Pero volvamos al tema, la alimentación natural y simple, con productos de proximidad –y por lo tanto de la estación del año en que vivimos-, y en lo posible, evitar los manipulados genéticamente, son la base dietética de la alimentación macrobiótica.

Setenta años más tarde parece que renace el interés por estas  simples medidas que tienen un enorme sentido común y una lógica aplastante.

¿Es lógico comer ensaladas crudas durante todo el año? La globalización, “entre otras virtudes”, nos ofrece tomates de quién sabe donde todo el año, y podríamos seguir con una lista casi infinita. Deberíamos hacer más caso a nuestros mayores, sin necesidad de ir a Oriente para comer las verduras de huerta de invierno es esa estación, por ejemplo.

Pero Ohsawa no hablaba sólo de la dieta. Prescribía una serie de hábitos saludables, indispensables para mantener y/o recuperar la salud: levantarse temprano, comer mayoritariamente en la primera mitad del día, cenar poco (“comer como un rey, compartir la comida con los amigos y darle la cena a los enemigos”), hacer ejercicio regularmente, masticar bien los alimentos, y por último emplear técnicas para minimizar los efectos negativos del estrés, esto es, practicar la relajación, o meditación, y sobre todo, hacerse responsable de nuestra propia salud.

A lo largo de unas cuantas semanas, iremos construyendo el puzzle de la macrobiótica, adaptándola en lo posible a nuestro modelo de vida occidental  para que podamos utilizar de la mejor manera posible este valioso método de vida.

George Ohsawa

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