De la microcirugía a la acupuntura, o de la visión microscópica a la amplitud del individuo.

Durante más de treinta años he recorrido el camino de ayudar a los pacientes con dolor. He tenido que hacer diferentes itinerarios para llegar a este lugar. Algunos más dificultosos que otros, y en  muchas ocasiones el resultado ha sido frustrante.

Con el tiempo, y parafraseando a Isabel Giralt, de que la acupuntura se debe “cocinar poco a poco”, sigo una receta que he ido modificando a través del tiempo:

  • 250 gramos de conocimiento teórico previo. Como todo método científico se requiere una base de conocimiento que cuanto más amplia sea, más estabilidad nos aportará, tanto en el examen del paciente, en el diagnóstico, como en el tratamiento, que se sustentan en él.
  • 250 gramos de humildad para seguir aprendiendo, de los maestros, de los alumnos y por supuesto de los pacientes.
  • 250 gramos de vocación, que aportará la alegría y la fuerza de hacer aquello que nos gusta y nos hace seguir adelante pese a los fracasos.

 

Revolver bien, colocar en un recipiente en sitio tranquilo, y, mientras se asientan los ingredientes:

  • Tener paciencia.
  • Empatizar con el paciente que tenemos delante.
  • Ser diligente en nuestro trabajo.
  • Continuar estudiando.
  • Comprender que no somos dueños de la verdad absoluta. Así como hay un tiempo absoluto y uno relativo (el que concierne a los humanos), sucede lo mismo con la verdad. Vivimos en Medicina sólo una verdad relativa.
  • Saber escuchar, especialmente las necesidades de los pacientes y sus prioridades. Hacerlos partícipes del proceso de curación.

Mezclar todos los ingredientes colocarlos en el horno a fuego lento, esperar el tiempo suficiente para cada uno, y servir. No hay tiempos pre establecidos.

Por todo lo anterior deducimos que no podemos cocinar una buena praxis en sólo unos cuantos minutos. Dediquemos al paciente el tiempo que se necesite para hacer una  Medicina eficiente y eficaz.

Una vez que sale la Acupuntura del horno, ¿podemos integrarla en el contexto de la Medicina Occidental?  Desde luego, cumpliendo una serie de premisas:

Estas son las tres principales características querequiere un procedimiento clínico:

  1. simplicidad, tanto el procedimiento como la evaluación por parte del médico y del  paciente, que  pueda realizarse en un breve espacio de tiempo.
  2. reproductibilidad, los procedimientos y los resultados terapéuticos son seguros y reproducibles por cualquier médico, tanto si tiene experiencia como si no.
  3. predictibilidad, el método permite predecir los resultados del tratamiento en una gran cantidad de enfermedades y patologías. Los múltiples ensayos clínicos realizados y la mejora en la calidad de los mismos así lo demuestran.

Interaccionar con el paciente y ver su respuesta frente al tratamiento, ¿está bien de sal, suficientemente cocido, fácil de ingerir? Así como se asimila la comida, el tratamiento de acupuntura puede ser un punto de inflexión en el síntoma o la enfermedad que padece un paciente.

¿Es posible relacionar entre sí dos Medicinas, aparentemente tan diferentes como la oriental y la occidental? Con humildad y conocimientos es posible y necesario. La Medicina Integrativa, la conjunción de ambas, ya es una realidad, que irá ocupando gradualmente un espacio cada vez mayor en la oferta de servicios médicos.

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